Capítulo XVI – Buque «Vicente Puchol» – Tercer Embarque

CAPÍTULO XVI – BUQUE “VICENTE PUCHOL” TERCER EMBAQRUE

El 14 de Enero de 1971 tuve que embarcar otra vez en Barcelona, de Tercer Oficial, en el “Vicente Puchol”. Me restaron días de vacaciones porque el barco salía de astilleros, y nos incorporaron a la línea Alicante a Palma de Mallorca, así que a los pocos días vino mi mujer, estando juntos hasta que nos volvieron a nuestra línea Melilla a Málaga y Almería.

Durante el tiempo que estuvo conmigo a bordo, y dado que desde el domingo por la mañana que llegábamos a Palma descansábamos hasta el lunes por la noche, pasamos un fin de semana con Juan Femenías y su señora, que tenían un chalet en Las Arenas.

El lunes por la mañana me fui con él al norte de Palma, y mi mujer se quedó para ir a la peluquería. Cuando regresé a bordo me enteré de que casi pierdo el barco, pues habían dado orden de salir hacia Ibiza, aunque al final revocaron  la orden y no sucedió nada, sólo el susto de María José.

Como hacía guardia de 00 a 04, dormía muy poco, y por las mañanas me quedaba durmiendo un rato mientras que mi mujer recorría Palma o Alicante, pero después de comer tenía que salir con ella y no podía dormir la siesta ni un rato.

Fue un tiempo muy bonito aunque con mucho sueño, pero con esa edad todo se aguanta.

Volvimos a la rutina de nuestra línea y el fin de semana se venía mi mujer conmigo a Málaga o Almería. Mientras tanto, se estaba negociando en Madrid un nuevo convenio que en principio resultó muy bueno, pero del que no me fiaba ni un pelo, así que el mes de Febrero de 1971 me dediqué a apuntar las horas extras que iba haciendo para comprobar con lo que se me iba a pagar a fin de mes; la horas extras habían subido mucho y me pareció muy raro que no hubiese truco de por medio.

Cuando se puso en marcha el nuevo convenio, al ir a cobrar el mes de Febrero observé  que no me habían pagado las horas extras que ya previamente había anotado, por lo que no quise firmar el recibo mensual. En vez de subirme el sueldo había perdido más de un 30%.

Me llamó el Capitán, Juan Carlos Balañá, para preguntarme por qué no quería firmar, lo que le expliqué, y me pidió que lo firmara como favor personal, lo que hice sin poner ninguna pega, pero a continuación le pedí desembarcarme por mi voluntad.

Estaba con él un inspector de la compañía que me dijo que todo mejoraría, le contesté que me mejorara ahora que era cuando lo necesitaba, por lo que me contestó que me desenrolarían.

Esto sucedió el 10 de Marzo, y una vez que me llegó la libreta con el desenrole, no se dieron cuenta que no había sustituto, por lo que volvieron a ordenar que se me enrolara y que presentara la carta pidiendo el desembarque por mi voluntad, lo que hice enseguida y, por lo tanto, tuve que estar los días que estipulaba la reglamentación.

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