Capítulo XI – Buque «Glaciar Azul»

CAPÍTULO XI – BUQUE “GLACIAR AZUL”

El primer embarque profesional fue de 2º Oficial en la M/N “Glaciar Azul”, de Trafrume, y aunque me mandaron a Rouen (Francia) y estuve una semana allí esperando el barco, al final embarqué el 16 de Junio, en Dieppe. Para hablar con la compañía tuve que ir de Melilla a Málaga, ya que en esos años pedir una conferencia desde Melilla a la península era una lotería, así que cogí el barco y me fui a Málaga, me mandaron embarcar de inmediato pero les expliqué que tenía que volver a Melilla a por el equipaje, por lo que vuelta a Melilla, al día siguiente para Málaga donde Pérez Muñoz, que eran los agentes de Trafrume en Málaga, me dieron el billete y para Rouen.

Los viajes que se hacían normalmente eran con fruta para puertos de Europa Central, aunque en verano se iba a Islandia a recoger bacalao. En la fotos siguientes, el buque fondeado en el interior de un puerto, en la primera, que puede ser Leixoes, en Portugal y la segunda desconozco el puerto.

Una vez descargado el buque en Dieppe, fuimos en lastre a Bremerhaven y con carga de perfiles de hierro y tuberías salimos para Oporto y Lisboa, y luego, en lastre, para Islandia, donde cargamos pequeñas partidas de bacalao salado en varios puertos, desembarcando en Reykjavik el día 18 de Junio de 1970.

Aún recuerdo la salida de Dieppe y mi primera guardia, solo, por el Canal de la Mancha, toda una experiencia: muchísimo tráfico, poca visibilidad y la navegación entre boyas.

En Bremen vimos algunos partidos del mundial de futbol. Estando en una cervecería conocimos a una chica española, novia de un alemán que estaba allí con su suegro, a quién, con unas cervezas de más, le dio por disertar de Hitler, por lo que tuvimos que salir de prisa para evitar males mayores.

La descarga en Oporto y Lisboa fue bastante rápida. En Lisboa, un engrasador que ya había hecho este tipo de viaje se dedicó a comprar botellas de ginebra, llenas y vacías, y en Reykjavik las preparó llenándolas con ginebra y agua, y vendía a mil coronas; se las quitaban de las manos, pues no notaban la diferencia ya que conforme las compraban se las bebían. En aquellos años solamente había dos bares en toda Islandia.

En el viaje a Islandia estuvimos en el mismo punto mas de 36 horas sin poder doblar un cabo debido al mal tiempo. Llegamos a Husavik y comenzó la carga. En algunos de los puertecitos teníamos que atracar por la parte de fuera del muelle, y en Akureyri jugamos un partido de futbol contra el pueblo, un equipo en el que jugaban chicos y chicas pues no había suficientes.

En uno de los puertos salimos a dar un paseo con un perro que había comprado el Capitán en Alemania, un cachorro de pastor alemán precioso. “Gualito” –así se llamaba–, un buen día se metió en medio de un campo con césped, donde de repente aparecieron cientos de gaviotas, algo más pequeñas que las nuestras, que se lanzaban contra al perro, así que entramos a cogerlo, dándonos cuenta de que había miles de huevos, por lo que se hacía casi imposible andar sin pisar alguno.

También nos llamó mucho la atención el interés que despertábamos entre la gente del pueblo. Es cierto que estos pueblos eran muy pequeños, por lo que debían de conocerse todos los vecinos, así que cuando pasaban por nuestro lado se paraban a hablar con nosotros y, en algunos casos, nos mostraban sus singularidades. En una ocasión, hasta nos llevaron a ver los restos de un avión que había caído en la Segunda Guerra mundial, muy cerca de las casas.

El día 16 de Julio, en viaje a Reykjavik, día del fallecimiento de mis padres en accidente de coche, debido al mal tiempo, de arribada tuvimos que meternos en un fiordo, llegando el día 17. Allí me dieron la noticia del fallecimiento de mis padres, así que el día 18 desembarqué y salí para Málaga, donde se encontraba hospitalizada mi hermana.

Sé que embarqué, y recuerdo el aeropuerto de Keflavik, así como que hice escala en Londres, pero no consigo acordarme de nada más. Recuerdo también que en pleno verano llegué a Málaga con mucha ropa puesta, pues venía de un sitio frío, pero no tenía calor.

Después de unos días en Málaga marché a Melilla. Estando allí me llamaron de Trafrume por si quería volver a embarcar con ellos, pero se ofreció Antonio Sentí, Capitán de la M/N “Antonio Lázaro”, de Transmediterránea, por lo que empecé a trabajar en esta Compañía.

Una respuesta a “Capítulo XI – Buque «Glaciar Azul»”

  1. Muy interesante y entrañable. Gracias por compartir sus singladuras. Tuve la suerte o la desgracia de formar parte de la tripulación del «Glaciar Azul» desde septiembre del 1.970 hasta marzo de 1.971. A las órdenes de D. Antonio Lado(Capitán) y de D. Salvador Padilla(Jefe de Máquinas) Reciba un afectuoso saludo.
    Pedro Arbona Moreno(Jefe de Máquinas de la M.M.)

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